Yexza Lara llega a Canarias por un corto pero intenso tiempo para participar en diferentes proyectos pero sobretodo presentar Black Flower, un proyecto que se podría definir como música de cantautor de vanguardia fantástica con toques de impro libre, bueno, o al menos suena a algo así, es complicado definirlo. Hemos hablado con Yexza Lara y os dejo la charla tal cual, en toda su extensión.

Nacida en Venezuela se traslada con su familia a Tenerife aunque en 2012 salta a Barcelona a estudiar. Estudia música desde los 3 años, posteriormente hace clásico y jazz en el Conservatorio Superior del Liceu y flauta con Pablo Selnik y John Robles donde consigue la Licenciatura. Vivió durante un año en Tenerife por lo que está vinculada a los mejores músicos canarios con los que ha podido colaborar sobretodo en el ámbito del jazz. Hoy día su interés por la improvisación libre va in crescendo.

Ahora llega de nuevo por un corto pero intenso tiempo para participar en diferentes proyectos pero sobretodo presentar Black Flower, un proyecto que se podría definir como música de cantautor de vanguardia fantástica con toques de impro libre, bueno, o al menos suena a algo así, es complicado definirlo. Aunque siempre es mejor que si tienen la oportunidad lo escuchen y saquen sus conclusiones.

Hemos hablado con Yexza Lara y os dejo la charla tal cual, en toda su extensión.

 

¿Cómo te acercas a la improvisación libre y la música de vanguardia?

Pues mira, cuando llegué a Barcelona, como todos los días hay jams me hacía el circuito el todas las jams, y una vez caí en una de libre impro superrara, tenía dieciocho años y jamás había escuchado nada parecido y dije, ¿qué es esto?, y de ahí me puse a investigar. Luego conocí a Pablo Selnik, lo ví en el primer bolo que vi de el, fue en Robadors un sitio mítico de Barcelona, a dúo con Marco Mezquida, un pianista creo que es de Menorca, que vive allí en Barcelona, buenísimo, increíble, y hacían partes escritas y de partes de libre impro, y eso me impactó muchísimo, toda la búsqueda de sonoridades la experimentación del sonido y la sensación de libertad de estar más allá de los estilos, eso fue lo que más me encantó del rollo, y luego pues haciendo clases con Pablo el ha sido básicamente mi guía durante el camino de la improvisación, escuchando a OtomoYoshihide, Keiji Haino, o una cantante que se llama Jun Togawa que es japonesa que hace un montón de experimentación con la voz, técnicas extendidas y es genial.

La verdad es que justo en el terreno de la libre improvisación soy nueva, ¿sabes?, estoy aprendiendo ahora.

¿Cuanto?

¿cuánto tiempo?
Es que claro, cuando me gradué, ya el proyecto de graduación fue a dúo con una pianista y habían partes de libre impro pero estaba entonces muy puesta con la flauta más que con la voz, y ahora con la voz pues hace un año que me estoy introduciendo en el terreno de la improvisación, así que soy nueva, soy un pichoncito ¿sabes?, aprendiendo y absorbiendo un montón de cosas. Ahora he descubierto un grupo que se llama Corpo Mente, que son unos franceses que hacen, una especie… no es libre impro, pero hacen una especie de Poprock/ Avantgarde super-raro, con un montón de energía y experimentación con el sonido.

 

Por lo que escucho Tienes una concepción de la música muy interesante ¿de donde sale?

Pues básicamente me ha inspirado mucho leer Lovecraft, ahora, a nivel creativo me inspiró eso, todo el universo de Lovecraft porque crea y describe unos ambientes superraros que el día que yo empecé a leerlo dije -hay que hacer algo así con la música. Vengo del clásico y luego del jazz, pero me paso un poco como lo que relata Pablo, ¿sabes? que estaba en una orquesta allí en Barquisimeto (Venezuela) que es la ciudad donde nací, y me encantaba, tocábamos Beethoven, Stravinsky, Tchaikovski o bueno, los clásicos, Mahler, y dentro de la orquesta un experiencia formar parte de ese gran cojunto y escuchar desde dentro todas las técnicas compositivas y todas las sonoridades, mezclas de timbres… y claro a medida que pasaba el tiempo me daba cuenta que no me interesaba estar en ese estilo, es decir, me interesa la clásica pero no porque sea fan de la música clásica, me interesan obras de ciertas compositores con ciertas ideas, y luego con el jazz me pasó lo mismo empecé a estudiar Bebop y flipaba con Charlie Parker, Coltrane y todos los grandes, pero no me veía tampoco haciendo esa música hoy día, es que es como absurdo, cada música tiene su contexto y yo pues vengo de un contexto superdiferente, también he tocado música tradicional venezolana con el cuatro, de hecho el proyecto con el que grabé un disco hace poco que lo liberé hace un par de meses, es un proyecto inspirado en música Afro-Venezolana, que es otra onda totalmente diferente que Black Flower.

Entonces en la búsqueda interior de ¿por qué toco así?, ¿por qué hago esta música?, ¿por qué escribo así?, ¿que me lleva a esto?, la necesidad interna de buscar y de encontrar cosas diferentes y de romper con la imagen de lo que se supone que eres, la imagen de cantautora o la imagen de flautista, no, no soy ninguna de esas, ni siquiera Yexza, ¿sabes?, es como intentar ahondar lo más posible e ir a por los límites de lo que tu eres personal y musicalmente hasta que encuentres algo que sea realmente diferente y que te sorprenda, y que también sorprenda a lo demás.

 

Háblame de Black Flower, ¿es tu primer proyecto?

Bueno, he hecho tantas cosas y tantos proyectos diferentes, pero en el ámbito de la música de vanguardia es la primera cosa que hago. Está inspirado en música de vanguardia y pop. La idea que tenía era que pudiera ser algo, pues… que fuesen melodías de pop, que tuviesen momentos supersoft, letras en inglés y melodías que pudieran llegar al grueso de la gente, y luego que eso esté contrastado con la experimentación sonora, la impro libre, ambientes raros con armonías extrañas, melodías contrapuestas y básicamente eso es Black Flower.

El proyecto nació cuando Pablo y yo estábamos hablando de ¿que mezcla de instrumentos no conocemos?, ¿qué no hay?, y a quién conocemos que nos gustaría tocar, entonces yo le digo, la flauta en Sol (como él la toca que es muy personal), con mi voz es superguay, y… ¿un instrumento que nunca tal…?, el vibráfono, y Aarón es que es genial, y ya había trabajado con el en un proyecto que se llama “Camino” que es el disco el cual te hablo, que es de música Afro-Venezolana y a partir de ahí hemos hecho muchas cosas juntos.

 

Parece ser que ya me has contestado la siguiente pregunta, aún así. La formación es muy interesante ¿Qué te lleva a pensar en flauta, voz y vibráfono? ¿compones pensando en ella porque ya tenías esos elementos?

Primero pensamos que instrumentos no se suelen utilizar y luego la persona que es la que hace realmente que la música suene así, entonces queríamos hacer el proyecto con Aarón, y a partir de ahí como yo estaba leyendo Lovecraft pues ya se me ocurrió que quería hacer algo que fuese en esa onda y empecé a escribir la música, pero siempre pensando en estos tres instrumentos, de hecho la música está toda escriba, hay partes improvisadas pero si miras las partituras… de hecho la partitura de vibráfono tiene escrito los voicings, ¿sabes?, tiene cada nota escrita exactamente en la disposición que quiero que suene, casi como si fuera música clásica.

 

Me encanta el tema “11 veces yo”, creo que contiene elementos clave de la música de vanguardia, métricas irregulares y una estructura muy peculiar. ¿De donde nace esa mezcla?

Pues ese tema me vino de una pesadilla que tuve, que habían un montón de réplicas o clones míos y todos estaban en contra de mi, me querían matar, entonces… yo practico Aikido… me ponía con un tanto, un cuchillo de esos japoneses, me ponía a matar a cada una de las Yexzas,  en plan aarggghhh, y eran once.

Entonces escribí la letra y después la música. La primera parte que es la que relata básicamente la primera parte del sueño surgió así, que era una melodía sin armonía y luego estaría guay que se notara la carga emocional negativa de la onda, entonces por eso está la parte improvisada entre flauta y voz, en la que canto la letra en inglés que explica eso. Luego está la parte de improvisación para vibráfono, nunca se suele hacer eso, ¿no?, intentando romper con los roles, ¿por qué tiene que haber una armonía para que ahí improvice?, ¿por qué no sencillamente un riff?, más parecido al metal en ese sentido, hay un riff que va a quintas y es un ritmo que se repite todo el rato y sobre eso improvisa el vibráfono.

Luego en la última parte pensaba… en mi mente sonaba como si fuera un manga ¿sabes?, era…
- Si si, incluso me recordaba algo como a las ferias antiguas, un carrusel,
Total la melodía de la última parte es eso, yo quería que fuera como música de anime.

 

Encuentro que tu música evoca a la fantasía y tiene un punto bastante cinematográfico, hay alguna influencia a nivel musical que te haya marcado al hacer este proyecto?

De Lovecraft, yo la verdad que cuando empecé a leer Lovecraft estábamos haciendo un intensivo de Cronenberg, con Pablo, estábamos viendo un montón de películas, así, cronológicamente, de Cronenberg, que es un director de cine, sinceramente yo de géneros de cine no tengo mucha idea pero es muy raro, el cine que hace es superavantgarde, y pues eso, hay una película que se llama “Inseparables” que trata sobre dos gemelos que son ginecólogos y son dos freaks máximos, y es la vida de ellos, una peli superloca, y la fotografía muchas veces es como si fuera un cuadro renacentista los ves y es supercaótico, sangre y basura, gore en cierto sentido y eso es otra de las cosas que me inspiró para la estética de Black Flower. También intentaba mezclar riffs de metal que escuchaba, pero claro, llevado al vibráfono suena tan diferente de una guitarra…, pero bueno es inspirador.

 

Como se te ocurre hacer esa versión de “Un compromiso” de Machin, me parece genial la deconstrucción

Grabamos el videoclip de El Yo-yo de Yoko con Álvaro Prats y nos dijo, quiero que grabemos para el proyecto que estoy haciendo que está basado en la búsqueda interior, el miedo, las sombras y cosas así muy interesantes, y dijo, - quiero que sean boleros pero que sea un bolero así con todo lo romanticón, pero de repente te rompes y te quieres ahorcar, por eso hicimos la versión de Un compromiso.

 

¿Como ves la movida de la impro libre en Barcelona y un poco en general?

Pues yo no te puedo decir mucho de eso porque no estoy tan metida, ahora estoy introduciéndome, pero lo poco que he escuchado hay gente haciendo cosas muy interesantes, definitivamente, está Vasco Trilla, que es un batería que toca con Pablo, que te vuelves loco, porque el es un investigador del sonido, cualquier cosas es susceptible de ser unida a la sonoridad de la batería y a los ritmos, un crack de la experimentación. También, está toda la movida de un venezolano genial que se llama El Pricto, que tiene una una discográfica que se llama Discordian Records y dirige un montón de cosas de la movida impro libre en Barcelona que está muy guay.

Luego Pablo tiene un montón de proyectos que van en esa línea aunque ya no está tirando por la Impro Libre pero es de música de vanguardia, hay uno que se llama Machacachakras,  que puedes escuchar los discos en Spotify y en Band Camp y tiene unos discos con Emery, que es un artista de Paraguay creo que es de lo más interesante que he escuchado últimamente cerca, de mi círculo cercano. También hay una cantante que es mi mentora ahora mismo que se llama Celeste Alías, que es una cantante fantástica, increíble y domina un montón de técnicas del lírico, jazz, contemporáneo, y ella también está metida en montón de cosas de impro libre muy interesantes.

 

Has estado/estas por Canarias últimamente, sobretodo porque tengo entendido que tienes familia aquí aunque eres de Venezuela, y has aprovechado. como te has sentido con Black Flower tanto en Tenerife como en Gran Canaria?, ¿y como ves el panorama por aquí?

Yo en Tenerife el circuito que he conocido es más el circuito de jazz. Hace unos años del 2014 al 2015 estuve viviendo allí en Tenerife y conocí un montón de músicos de jazz y básicamente es el circuito en el que me he estado moviendo. Ahora, me gustaría verme con Carlos Costa y la verdad que me interesa un montón y creo que seguramente hay movida guapa.

Me encantan las islas, y la verdad que la gente es superabierta, te sorprenderías.
- Depende para qué, cuando llega alguien de fuera puede ser muy abierta pero de repente llega un momento que el propio canario puede llegar a ser bastante cerrado.  
- Pero eso pasa en todos los sitios porque fíjate en Barcelona te encuentras conciertos de músicos locales y en los que hay cuatro personas y luego viene alguien de fuera de Nueva York, Berlin y tal y está petado, y puede ser que el concierto haya sido increíble como puede que no, pero la gente como que le pone mucha más fe a lo que viene de fuera y eso es un mal que es devastador para los músicos locales, joder, no te sientes apoyado en tu propia tierra, es una lucha constante, pero pasa en todos los sitios.
- Por eso estoy aquí dándole vida a Canarias Experimental
- Pues anímo.